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Por vagos y forajidos

     
Volvemos a pelearnos con "La Capital".
     Por cierto que la noticia es tristísima, pero en esta parte nos abocaremos a la manera en que está presentada.
     El diario "La Capital" de la ciudad de Rosario es el más importante de la Provincia de Santa Fe; incluso, en reiteradas ocasiones suele jactarse de que se trata del periódico de mayor tirada del interior del país. Lamentablemente estas cosas no significan que vaya a ganar en prestigio...
     Yo entiendo que los medios de comunicación cada día renueven sus esfuerzos por acercarse más a la gente, y que por lo mismo deban recurrir a cierto ostensible amaneramiento de sus formas en pos, primeramente, de simpatizar con los gustos y costumbres del gran público.
     Pero esto ya es el colmo. Esto ya ni siquiera es amarillismo... Bajo ninguna circunstancia resultará admisible que se titule (nada menos) una noticia en cuyo seno asoma una palabra que en su rigor técnico no es compatible, ni lejanamente, con lo que se pretende expresar.
     Por supuesto que todo el mundo habrá de entender que "le metieron tres tiros" es el equivalente inmediato de "le pegaron tres tiros", con la sola y fundamental diferencia que la primera opción avergüenza por la naturaleza villera (con perdón de las villas) que le aporta la partícula "metieron".
     Cualquier atento estudiante de Periodismo habrá de advertir la "interferencia diastrática" que el título mismo representa, consistente en la utilización inoportuna de vocablos provenientes de distintos estratos sociales. Al simple lector sólo podemos advertirle dos cosas: 1- que obviamente ESTÁ MAL la recaída cultural que significa por sí sola la presentación de la noticia; y, 2- que, en el mejor de los casos, el Jefe de Redacción del Diario "La Capital" de Rosario se fue de vacaciones.
     ¡Por favor! Si el mentado "decano" de la prensa argentina utiliza un lenguaje ya no de las partes más emergentes de la población como de los sectores más rezagados social y culturalmente... Si el medio que tiene la responsabilidad diaria de informar e inclusive de CRITICAR el desenvolvimiento de las más altas esferas institucionales de este país utiliza un lenguaje propio de vagos y de forajidos, ¿con qué criterio, entonces, le podemos exigir a estos últimos la adopción de cierto nivel de códigos humanos tendientes a armonizar la vida social sin robos, hurtos, violaciones, narcotráfico, paco...?
     ¡A no imitar!
     

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