x

La empresa amenazada

0 comentarios
"La debilidad institucional nos hace susceptibles a cualquier tipo de virus".
"Las crisis, hasta el presente, han sido fatales sólo para el socialismo".

"Un sistema capitalista funciona sobre el respeto de los contratos, escritos pero más a menudo implícitos entre el empleador y el empleado, el productor y el consumidor, el Estado y el empresario. Esos apretones de manos invisibles... constituyen la trama cultural de todo capitalismo auténtico".

Guy Sorman (Francia), "El capitalismo y sus enemigos".

TIENE LA GENTE una especial manía en contrastar Estado con empresa, reduciendo significativamente el hecho de que ambas palabras – en el más regular de los casos – comparten la misma esencia. Mientras que la izquierda pondera un Estado “corpulento” que limite las aspiraciones del sector privado, los liberales pregonan por la completa emancipación y la menor injerencia del lente estatal en sus actividades y proyecciones.
     En fin, es indispensable para ambos que Estado y empresa sean fríos antónimos antes que – como en rigor lo son – cálidos sinónimos.
     Trataremos de explicarnos el motivo de tal antinomia.

     Resentimiento izquierdista y jactancia empresaria

     El resentimiento no es exclusivo de la izquierda, por más que en ella sea más intenso y florido.
     La izquierda resentida directamente rechaza de plano el actual estado de cosas (filosofía que constituye su materia prima) y proclama a los variados actores sociales sólo como a víctimas y victimarios. Esta izquierda no conoce circunstancias, carece de profundidad psicológica y sus miras sólo se resumen en un dantesco entremés de buenos y malos. Es un resentimiento patológico, de tratamiento psiquiátrico.
     Es inherente a la idiosincracia del fracasado el recelo hacia la figura del exitoso. Todo argumento 'izquierdoso' va en sentido de descalificar el éxito que ellos sólo pueden envidiar. Como es un fracasado no tiene interés en emprender. Como no tiene interés en emprender, obviamente dirigirá sus simpatías hacia un gobierno carente de espíritu emprendedor y que, encima, apunta todos sus misiles hacia los emprendedores, es decir, los empresarios.
     La derecha es más elegante en este sentido. No hay víctimas ni victimarios, pero el panorama se tiñe de excusas y representaciones igualmente inservibles.
     Suelen los empresarios – baluartes de la derecha – inflar el pecho al momento de describir sus trabajos: “Mientras que la mayoría de las personas prefiere la vida tranquila que proporciona un sueldo fijo, los empresarios elegimos la adrenalina que provoca asumir riesgos, apostar a largo plazo y generar ganancias en el mejor de los casos (idénticos postulados de un Estado serio), suelen decir – casi – sin ruborizarse.
     Tan abstraídos se encuentran nuestros superhéroes en sus singulares asuntos, que acaso ignoran que difícilmente exista la persona que vaya a estarse “tranquilo” con su sueldo fijo, toda vez que trabajar para pagarse un estudio o mantener una familia no sólo que es mucho más que arriesgar y apostar a largo plazo, sino que dentro de lo mismo – y por lo mismo – siempre irradiará “NATURALMENTE” la intención de generar ganancias (con excepción de los raros altruistas que trabajan gratis por amor al bolsillo de sus empleadores).
     Es fácil para muchos presuntuosos de las ideas liberales tirárselas de tal toda vez que se vive con la tranquilidad de haber nacido con la vaca atada, de arriesgar un céntimo de lo que se heredó y, por lo tanto, de generar riquezas sobre riquezas. De manera que muchas veces nos encontramos con que los declarados paladines de la “empresa” y la “libertad” lejanamente son ejemplo de lo que pregonan. Como en realidad no son ni tan liberales ni tan emprendedores, verán en el Estado un contrincante antes que un socio. El que empezó de abajo, el que en verdad arriesgó y el que ha de cuidar lo poco o mucho que ganó, si bien lamentará - dado el caso - el gobierno de turno, no por eso arderá con una retórica contra el Estado que él mismo integra y que él mismo puede ayudar a mejorar.

     Divide y reinarás

     En rigor, la “empresa” está amenazada. Desde la izquierda, sus verdugos de siempre le apuntan con munición gruesa, y desde la derecha la han secuestrado y se haya – prácticamente – desaparecida. Por un lado, la odian; por el otro le temen. Y en el medio, todo un país que se ve obligado a optar por un bando u otro, sin percibir que ese único ESTADO constituye la gran empresa en donde todos somos sus variados accionistas.
     Las consecuencias de esta “forzosa” antinomia son, a la larga, monstruosas. Primeramente, se hace bien visible el desprecio de la dirigencia hacia las instituciones, desde la familia al mismísimo Estado. El fantasma de las viscerales contiendas entre unitarios y federales, peronistas y antiperonistas es el que alienta la discordia entre “Estado” y “empresa”. Nos ciega la obsesión por seguir escarbando en busca de motivos para nuestro desencuentro que soluciones para el mismo.
     Como un organismo donde falla el sistema inmunológico, la debilidad institucional nos hace susceptibles a todo tipo de virus. Vienen, nos hablan en nuestro mismo idioma, usan nuestros códigos para conmovernos, nos debilitan hasta la languidez y no terminamos siendo más que el derrotero de una naturaleza tibia y enfermiza. La presidente Kirchner, por ejemplo, sale a decir que “los empresarios se han llenado los bolsillos” (con YPF) mientras que por otro lado reivindica “la soberanía recuperada” con la estatización. Nos está tomando por estúpidos: justamente ella es una de las empresarias mejor beneficiadas por las regalías del petróleo que ella misma ayudó a privatizar. Dentro de poco la vamos a sentir ardiendo contra los rancios especuladores que se enriquecieron con el loteo de la Patagonia y contra los inmundos oportunistas que ganaron las elecciones gracias a las valijas del narcotráfico que vinieron desde Venezuela.
     En fin, cae de maduro que distanciando al “Estado” de la “empresa” no se hace otra cosa más que insultar el sentido común de los argentinos. Es como pretendernos hacer creer que el color blanco es antónimo del color claro. La izquierda aplaude sollozante porque es el profundo complejo de inferioridad, disfrazado de gran cosa, lo que predomina en la eventual figuración de un “Estado” picaneando empresarios.
     Los superhéroes de derecha, por su parte, chillando al unísono contra el “Estado” y sus estatizaciones, no hacen más que reforzar esa antinomia arbitraria que divide al mundo en buenos y malos, víctimas y victimarios. La vida es compleja, las circunstancias variadas e infinitas, las teorías abismales, inescrutables… Es infantil explicar todos nuestros males porque el “Estado” no da libertad de acción a las empresas. Terrible ignorancia al momento de referenciar al "ESTADO" con el gobierno.
     En rigor, sucede que el “Estado” está fallando en su calidad de “empresa” justamente más a falta de injerencia que por predominancia de lo mismo. El Estado tiene que inferir mucho más en la vida de las empresas, aunque por supuesto que no para cercenarles el horizonte sino para todo lo contrario; es propio de un gobierno sin mayores alternativas el hecho de no tener propuestas para los empresarios. En conclusión, si no hay proyecciones conjuntas con el empresario, ¿qué nos queda, entonces, a los ciudadanos comunes y corrientes? ¿Qué nos puede proponer un Estado "flojo de papeles" más que un subsidio, más que adherir a un populismo banana, a una devoción grasa y tercermundista?
     Es hora de que traguemos saliva y que al olvido se vayan todos nuestros peores resabios.  Estado y empresa son sinónimos por la sencilla razón de que el espíritu de lo segundo es lo único que puede movilizar lo primero a resolver las variadas problemáticas de nuestro país. El Estado es el cuerpo de una Nación, y la empresa es el corazón de la misma.

Notas relacionadas:

Salvaje agresión a las Madres. ¿Se darán cuenta ahora?

0 comentarios

Nora Centeno, una de las Madres de Plaza de Mayo, volvió a ser víctima hoy (06/05/12) de un asalto en su casa de La Plata, situación que se produjo a dos meses del violento robo que sufrió.
     Pasadas las 20 de ayer, sábado, tres delincuentes encapuchados irrumpieron en su domicilio ubicado en la calle 13, entre 488 y 489, de Villa Castells, La Plata.
     Una vez dentro del inmueble redujeron a Centeno, de 78 años, y a otras tres personas entre las que había una menor de edad, según informó el diario El Día de La Plata.
     Los delincuentes portaban armas de fuego y habrían ingresado el lugar por el frente y por la parte trasera. El matutino platense indicó que, antes de hirse, los agresores le habrían dicho a Centeno: "Viste que no sirve de nada llamar a la yuta".
     A raíz de ese dato, la Policía investiga ahora si este nuevo episodio está vinculado con el brutal robo que Centeno sufrió en marzo, cuando fue salvajemente golpeada.


Mi editorial, al momento del primer asalto que sufriera la señora Centeno, es la siguiente:

Total y completo repudio de mi parte, como de cualquier persona honrada, hacia la salvaje golpiza que un grupo de delincuentes propinara para robarle a la señora Nora Centeno, integrante de la asociación Madres de Plaza de Mayo.

Me estremece en grado incalculable. Pocas noticias resultan tan horribles como ésta. La confirmación de que, en rigor, existe gente sin el más mínimo corazón refleja en mi mente la idea de un paisaje animalesco, ruin, caníbal. Los agresores, sinceramente, NO TIENEN PERDÓN DE DIOS. Habría que dar con ellos y castigarlos con todo el peso de la ley.

Ah... por cierto... ¡Que no se me olvide! Ojalá que este hecho aberrante conlleve a que justamente la asociación Madres de Plaza de Mayo deje ya de "apañar" a la variada muchachada que tanto daño viene ocasionando desde hace tiempo (siempre que alguien propone un endurecimiento de las leyes al respecto del crimen o, bien, una baja de la edad de inimputabilidad, son las primeras en salir a defender a "los pobres marginados excluidos del sistema que roban para comer y que se drogan para no pensar").

Por el lado de los acólitos de la asociación Madres de Plaza de Mayo, también esperemos un sinceramiento en torno a la "sensación" de inseguridad que azota a nuestro país.  Sin embargo, ya estoy mirando con repugnancia el uso político que le están dando a la cosa: hay quienes pretenden que este hecho, ya común en nuestro país (debido a que no es la primera anciana que recibe una paliza para robarle), no es uno más de los tantos sino que respondería a un supuesto ajuste de cuentas. Mi respuesta a esta suposición: VÁYANSE A BAÑAR (¿Así defienden a los suyos? ¿Usándolos?).

En fin… los "pobres muchachitos" que entran a robar resulta que no son tan pobres ni tan muchachitos. No tienen corazón en absoluto y actúan como voraces criminales (pegarle a una pobre ancianita... dejame de embromar).

¿Les tuvo que pasar a una de ellas para que se dieran cuenta de la “sensación” de inseguridad?

Bueno... pues... ¡en buena hora!

Ojalá se hayan dado cuenta.

Y ojalá esta pobre señora cuente con una buena familia y un grato entorno que sepa contenerla.

Fuentes: Clarín / Infobae / Infobae 2

La verdadera historia de Ernesto "Che" Guevara

23 comentarios



NICOLÁS MÁRQUEZ (35, Mar del Plata) es de los pocos que han elegido desentenderse del “elogio fácil” y escarbar la inescrutable sima en que vegetan las llagas de los mitos. Abogado, periodista, escritor, autor de varios libros, entre cuyos títulos destacan “La otra parte de la verdad” o “Chávez, de Bolívar al narcoterrorismo”, emplea el inconfundible estilo que ilustra a un revisionista de ley. A Nicolás Márquez le apestan las “medias verdades” como asimismo los postulados sin fundamentos. Prefiere, en consecuencia, estar “peleado” con la moda imperante a tener que subyugarse a ella. Prefiere pensar a repetir. Como pocos.
     Su libro “El Canalla – La verdadera historia del Che” se figura como un misil dirigido a lo más hondo de la grácil mitología izquierdista. Para desesperación de sus detractores, Márquez recurre ni más ni menos que a las mismas fuentes que sirven de altar a la feligresía del “Che”. Los tan variados como desopilantes escritos de Ernesto Guevara de la Serna constituyen la más plena documentación que respalda su libro. “Es inacabable en sus escritos cómo manifiesta el odio; es un odio interior. Todo el tiempo está odiando: odia cuando escribe, y también odia cuando actúa, porque se las pasó fusilando personas en diferentes circunstancias. Es un personaje que tiene un gran resentimiento, una tara psicológica importante”, nos dice.
     Sin perder más tiempo en preámbulos (por más que se quiera, siempre insuficientes), vayamos directamente a despojarnos de todas nuestras dudas. Llegó la hora de conocer un punto de vista diferente, audaz, documentado. Hoy más que nunca estamos bien cerca de arrimarnos a un juicio nuevo y revelador en torno a Ernesto Guevara: el nuestro.

     DAVID REY: ¿Alguna vez, de adolescente, sentiste admiración por el “Che”?
     NICOLÁS MÁRQUEZ: No, jamás admiré al “Che” Guevara. Siempre sentí desconfianza hacia su figura. En realidad, mi adolescencia transcurrió mayormente en los años ochenta, donde Guevara no era un individuo tan exitoso a nivel visual; no tenía el marketing que tiene hoy. Era conocido, pero sin ser aún un personaje “taquillero” en la juventud. Con el tiempo, sin embargo, se fue convirtiendo en una imagen querida por los jóvenes, pero al mismo tiempo desconocida. Hay un sector importante de la población que lo venera sin saber por qué. Justamente por ese motivo me animé a encarar mi libro “El Canalla – La verdadera historia del Che”. Me pareció bien indagar acerca de este individuo y mostrar su vida, su modo de pensar, su acción como guerrillero, y poner de manifiesto que hizo mucho más mérito para ser cuestionado que para ser glorificado

     D.R.: Yo soy de Rosario, y soy hincha de Rosario Central (equipo de fútbol). ¿Cuál es la relación entre Central y el título de tu libro?
     N.M.: El “Che” Guevara era hincha de Rosario Central. Él nació en Rosario de pura casualidad; estuvo muy poco tiempo allí. El “Che” vivió mayormente en Córdoba y Buenos Aires. Nada lo ata a Rosario excepto la causalidad de haber nacido allí. Era un gran escandalizador. En verdad, él jugaba al rugby, mientras que a sus amigos les gustaba el fútbol, además de que eran hinchas de equipos cordobeses. como había nacido en Rosario, decía que era hincha de un equipo rosarino, y le gustaba Rosario Central porque le decían los “canallas”.

     D.R.: Es decir… no le gustaba Rosario Central por una cuestión deportiva…
     N.M.: No… Primeramente, él era asmático. Cuando jugaba al fútbol, lo hacía de arquero (portero), pero, en todo caso, su deporte favorito era el rugby. Él era un provocador. Se sentía a gusto provocando, agrediendo, como deja entrever en sus memorias. Ser de Central, era una forma de diferenciarse de sus amigos como asimismo de provocarlos. Le gustaba, por tanto, el apodo “canalla”, que según la Real Academia Española significa “hombre ruin y despreciable…”, y si analizamos su vida, nos encontramos con varios elementos que coinciden con dicha acepción. Y de ahí mismo, efectivamente, surgió el título del libro.

     D.R.: Bien. Nos metemos en la trama de tu libro. ¿Qué significa la frase “Guevara representa una estética del fracaso”?
     N.M.: Guevara murió a los 39 años, es decir, muy joven. Y fue un sujeto “multiuso”; en su intensa vida hizo de todo. Fue un personaje polifacético. Sebreli ha dicho de él que era un “megalómano”. Y si analizamos cuáles fueron las principales actividades de Guevara, en todas fracasó de manera total y completa. Él fue médico, y como dijo el mismo Fidel Castro a la Presidente Cristina Kirchner, “era tan malo como médico que nosotros no nos dejábamos ni poner un apósito por él” (diario “La Nación”). De hecho, jamás ejerció la medicina; no tuvo ninguna proyección. En la guerrilla de Sierra Maestra lo usaban para actividades menores como poner vendas o aplicar alguna inyección.
     Como guerrillero, nunca jamás ganó un combate. En Sierra Maestra tuvo un papel totalmente intrascendente. Las únicas ejecuciones que llevó adelante fueron a gente de su propia tropa. En su diario, el “Che” confiesa haber fusilado a 14 compañeros por indisciplina. Sus despliegues militares eran pobrísimos. Después de la Revolución Cubana, encara tres emprendimientos guerrilleros. Uno fue en la provincia de Salta, a “control remoto”. Preparó un contingente guerrillero para derrocar al presidente democrático Arturo Illia, y fue diezmado en una semana, lo cual resume en un fracaso rotundo.
     Su segunda experiencia fue cuando comandó a un grupo de cubanos en el Congo, cuya experiencia fue un desastre total y completo. Se tuvo que volver antes de tiempo; ni siquiera consiguió lograr disciplina en la propia tropa que él comandó. De hecho, en el Congo, el “Che” comienza su diario diciendo que “ésta es la historia de un fracaso”.
     Y su último fracaso como guerrillero fue en Bolivia, donde no pudo convencer ni a un solo campesino que lo acompañe. Hasta que finalmente lo detuvieron y lo mataron a él mismo.
     Como ideólogo, escribió el diario “Guerra de Guerrillas” y otros apuntes, y todos comprobadamente no han funcionado. “El socialismo y el hombre en Cuba” es también otro delirio. Es realmente patético. Ningún intelectual marxista formado lo toma al “Che” Guevara como referencia.
     Te resumo, entonces, mi respuesta: si lo evaluamos como médico, como ideólogo o como guerrillero, o también como Presidente del Banco Nacional de Cuba (cargo que ocupó por un año hasta que Fidel lo echó por los desastres que hizo; igual suerte corrió como Ministro)… todas sus actividades como hombre público, se resumen en “la estética de un fracaso”.

     D.R.: ¿Qué le propuso Guevara a los campesinos bolivianos para que se anexaran a la guerrilla?
     N.M.: El “Che” Guevara emprendía aventuras sin la menor idea de la idiosincrasia, los usos y costumbres de la gente que él pretendía hacer parte de la revolución. A los bolivianos los quiso reclutar prometiéndoles tierras, sin saber que gracias a la revolución agraria del año 52 cada campesino ya tenía su parcela. No obstante, el “Che” les propuso que “si ustedes nos acompañan para que hagamos la revolución, las tierras van a pasar a manos del Estado”, mientras que los campesinos le replicaron con que “nosotros no queremos que pasen a ser estatales, nosotros queremos que sigan siendo nuestras”.
     Ahí fue cuando se dio cuenta que tenía que usar otro argumento para convencerlos. Y como el “Che” Guevara era un aristócrata, un “chico bien” para la época y que además hablaba muy bien la lengua francesa, les propuso a los bolivianos que si se sumaban a la guerrilla les iba a dar clases “gratis” de francés, lo cual pone de manifiesto su desapego a la realidad. Guevara confesaría en su diario en Bolivia: “Los campesinos me miraban como si se estuvieran burlando de mí”.
     Por último, ordena a los guerrilleros de su propia tropa que aprendan a hablar el quichua (lengua vernácula de ciertas partes de Bolivia), a fin de conseguir ganar la confianza de los campesinos y de este modo sumarlos a la guerrilla. Efectivamente, les hace estudiar quichua, pero después de un tiempo se dan cuenta de que, sin embargo, en esa zona el idioma que se habla es el guaraní. Nuevamente, queda de manifiesto su falta de sentido de la realidad.

     D.R.: Volviendo a Cuba. ¿Cómo se explica que 12 personas (las que no fueron abatidas luego del desembarco en la isla) hayan conseguido derrocar al gobierno de Batista?
     N.M.: Fueron 82 personas las que desembarcaron en Cuba, aunque las fuerzas de Batista las redujeron a 12. Sin embargo, en las zonas urbanas ya existía una insurgencia que, más allá de no responder a Fidel Castro, también se alineaba contra Batista. Luego del desembarco, Fidel consigue reclutar algo más de gente.
     Pero lo cierto es que Batista ya estaba muy desacreditado en la opinión pública de Cuba. Y no es que la guerrilla le ganó, sino que el ejército de Batista se negó a combatir porque no quería saber más nada con él. No tenía control sobre su ejército. EE.UU., por su parte, apoyó la guerrilla de Fidel Castro pensando que éste no era comunista; también la apoyaron Venezuela, Costa Rica, Argentina. Muchos países le proveyeron de armas y de hombres, mientras que EE.UU. le hizo un embargo de armamento a Batista. Por esto mismo Fidel Castro consigue hacerse con el poder, ya que resulta impensable que los 50 mil hombres de Batista sean superados por 400 campesinos cubanos.
      De manera tal que también hay un mito en torno a la Revolución Cubana. La gente entendida sabe que no existió tal “revolución”, tal “epopeya”. Observemos que entre el año 56 y el 59, entre las fuerzas de Batista y las de Castro, sólo murieron 890 personas, lo cual implicaría un número ridículo para tres años de una guerra civil de verdad. Sería ridículo pensar que con ese nivel de bajas, una fuerza de 50 mil hombres se iría a rendir. El propio ejército, EE.UU. y la comunidad internacional le hicieron un boicot a Batista; inclusive el embajador norteamericano se reunió con él y le ordenó que se fuera el primero de enero para que la revolución tuviera una fecha épica.

     D.R.: Al respecto de Guevara, mucha gente dice que “algo de bueno habrá tenido” para llegar tan alto en la Revolución Cubana y para trascender a figura internacional. ¿Qué le podríamos responder?
     N.M.: Bueno… que nos expliquen, entonces, qué es ese “algo de bueno”. Para ser famoso y trascender, no hace falta ser talentoso. Eso es algo que podemos deducir si solamente observamos la vida del espectáculo. Sucede que los “feligreses” del “Che” le atribuyen a su ídolo, a modo de mérito, que “murió por sus ideales”. Y honestamente, es una atribución bastante tonta, debido a que no importa cómo murió, sino cómo vivió. Y el “Che” Guevara vivió fusilando, despreciando al prójimo, llevando adelante aventuras mal calculadas, expediciones militares pésimamente pensadas, todo al servicio de una ideología que el tiempo demostraría que no sirve para nada. Sin embargo, el haber muerto “luchando” por sus ideas pareciera que lo “canoniza”. ¡Es ridículo! Los terroristas que tomaron el avión para estrellarlo contra las Torres Gemelas, también murieron por sus ideales, y eso la verdad que tiene muy poco de mérito. Además, es normal que si yo quiero imponer mis ideas a los tiros, en una de esas me pegan un tiro a mí. La gente tiene derecho a defenderse, como es el caso de los bolivianos, que eran víctimas de una invasión extranjera.
     Tengamos en cuenta, por otro lado, que el “Che” Guevara es de izquierda, y por tal motivo suele disculpársele sus atrocidades en base a que fueron por la revolución, por los pobres, porque fueron errores en el marco de una causa noble… Ser de izquierda hace que haya indulgencia en torno a las felonías de estos facinerosos.

     D.R.: Guevara, ¿siempre fue de izquierda?
     N.M.: La madre de Guevara tuvo cierta inclinación izquierdista. Por decirlo de modo ilustrativo, la familia del “Che” pertenecía a una izquierda “caviar”, “afrancesada”; una de esas izquierdas elegantes a las que les gusta filosofar mientras viven de rentas; en fin, un progresismo “paquete”. De hecho, un tío político del “Che”, Córdoba Iturburu, un millonario que era presidente del partido comunista, tuvo alguna influencia familiar.
     Pero en realidad al “Che” no le importaba la política. No escribió sobre política, no tuvo inquietudes políticas ni mucho menos militancia. Pero ya de “grandulón” (a los 28 años), se enamoró de una militante comunista, con la cual se casó y tuvo su primera hija. La mujer pertenecía al APRA peruana (Alianza Popular Revolucionaria Americana), y se encontraba apoyando una dictadura de izquierda en Guatemala. Allí la conoció porque hasta ese país llegó haciendo turismo aventura por América latina. Esta mujer es la que lo fanatiza y lo nutre de literatura izquierdista, y que además le presenta a Fidel Castro.
     El “Che” quedó embelesado con Fidel Castro debido a que su padre fue un personaje ausente, un “play boy” irresponsable, sin mayor autoridad. Y lo cierto es que Guevara nunca tuvo autoridad paterna, y eso está bien de manifiesto en sus notas, es decir, el hecho de que él siempre buscó la autoridad que no tuvo en su casa. De modo que Fidel viene a ocupar ese lugar.

     D.R.: ¿Es cierto que Guevara dudó entre sumarse a los revolucionarios o emigrar a Europa?
     N.M.: En su calidad de bohemio, de persona sin ninguna proyección, viaja a México a sacar fotografías. Uno de los pocos trabajos que se le conoce (porque era un fanático del ocio), es haber trabajado para una agencia argentina que cubría los Juegos Olímpicos en tierra azteca. Su objetivo era juntar dinero para poder costearse un viaje a España, a la España franquista, por lo que vemos que no guardaba ningún espíritu revolucionario. Pero cuando cobró su dinero cayó en la cuenta de que no le alcanzaba para semejante viaje, por lo que se vio obligado a quedarse más tiempo en México. Esa misma semana, no obstante, conoce a Fidel Castro, quien lo invita a alistarse en la guerrilla, cosa a la que Guevara accede en su calidad de turista “constante y sonante”. Fue ahí que se suma al proyecto castrista, aunque muy poco tiempo antes no haya tenido ninguna intención de realizar alguna revolución.

     D.R.: Tengo un dato para corroborar. ¿Es cierto que Guevara despreciaba e incluso se burlaba de los cubanos?
     N.M.: Guevara se burlaba de todo el mundo. A los cubanos les criticaba el desorden que tenían en su cabeza; decía que “tienen una especial devoción por el quilombo, son inaguantables”. De los mexicanos decía que eran una “indiada analfabeta”; de los bolivianos que eran “como animalitos”. Todo está documentado; escrito por él mismo inclusive. Prosiguiendo, a los homosexuales los consideraba “enfermos sexuales”; de los indios argentinos pensaba que “tenían un olor repugnante” y que era preferible oler excremento de vaca; decía que los africanos “son negros porque no se bañan”. En fin, son inacabables las anotaciones del “Che” en este sentido; realmente encarnaba el desprecio al otro.

     D.R.: ¿Cuáles son las frases más sanguinarias de Guevara?
     N.M.: Son muchas, y no solamente las que están vertidas en su diario de Sierra Maestra. En su diario, lo más notable es cuando él confiesa sus fusilamientos, incluso con lenguaje médico, como si fuera un perito. Es bastante fuerte leer algo así de quien, efectivamente, disparó el tiro. En el año 60, dirigiendo unas palabras en un congreso de juventudes, en Santiago de Cuba, dice abiertamente que “la manifestación pacífica más intensa que puede sentir un individuo es darle un tiro bien dado a quien se lo merezca”.  Cuando llegan las armas, por ejemplo, ha dicho que “los instrumentos de la muerte son el espectáculo más maravilloso del mundo”.
     En la primera carta que le dirige a su mujer, anota: “acá estoy, sediento de sangre”. ¡Un médico sediento de sangre! En otro orden, ha dicho que “mis amigos son mis amigos mientras piensen políticamente como yo”. Permanentemente habla del olor a pólvora, del odio intransigente al enemigo, de la “necesidad revolucionaria” de dejar muerto al otro. Es inacabable en sus escritos cómo manifiesta el odio; es un odio interior. Todo el tiempo está odiando: odia cuando escribe, y también odia cuando actúa, porque se las pasó fusilando personas en diferentes circunstancias. Es un personaje que tiene un gran resentimiento, una tara psicológica importante.  En fin, todo lo he desarrollado y documentado en el mismo libro.

     D.R.: La frase “ante la duda, matar…”, ¿es fehaciente?
     N.M.: En efecto. Es la orden que daba en el Campo de Concentración de La Cabaña, el que él mismo dirigía. La frase completa es: “No necesitamos leyes para matar a un hombre. Entonces, no necesitamos hacer el procedimiento legal burgués. Ante la duda hay que matar. Esto es una revolución”.

     D.R.: Vayamos a los números. A cuántas personas mató el “Che” Guevara y a cuántas mandó a matar. ¿Es cierto que lo llamaban “el carnicero de La Cabaña”?
     N.M.: Es verdad, a razón de que él era quien ordenaba los fusilamientos, o bien los practicaba en persona. También le decían “el chancho Guevara” porque no le gustaba bañarse, por lo que tenía un olor notable. Tanto en Argentina como en Cuba lo apodaron de esa manera.
     Respecto a los números, en Sierra Maestra asesinó a 14 guerrilleros; él mismo confiesa el nombre de cada uno de ellos. Los mataba porque eran indisciplinados, o porque desconfiaba de sus lealtades (pensaba que podían ser espías). Por diferentes circunstancias, realizaba un juicio sumarísimo y en 24 horas les pegaba un tiro. El mismo Guevara lo confiesa en el diario de Sierra Maestra, lo cual es interesante porque las películas que existen sobre él jamás hacen mención a ese respecto. En el filme de Benicio del Toro (“Che”) no se muestra todo eso; película que, como allí mismo se subscribe, fue basada en el diario del “Che” en Sierra Maestra. Cosa rara… porque en el diario en cuestión, todos sus crímenes Guevara los describe. Pareciera que quieren ocultar, en este tipo de filmes, todos los aspectos “impuros” que puedan opacar la figura de “santo laico” que existe en torno a Guevara.

     D.R.: Me parece importante destacar una cosa: EN CUBA HABÍA CAMPOS DE CONCENTRACIÓN.
     N.M.: El “Che” Guevara manejó dos; uno era el de La Cabaña. El otro lo creo él mismo, debido a que tenía un profundo desprecio por los homosexuales, y como él estaba obsesionado con la cuestión del “hombre nuevo” – que era un delirio que sólo existía en su imaginación –, según su concepción, el homosexual no podía caber dentro de esta sociedad socialista. De todas maneras, el “Che” decía que si bien el homosexual falta a la moral, puede recuperarse. Entonces, los mandaba a un campo de concentración donde el homosexual hacía trabajo forzado de doce a quince horas diarias durante un año. También es un dato interesante porque muchas veces vemos que las manifestaciones de la comunidad homosexual llevan la bandera del “Che”. No saben a quién están reivindicando, ya que Guevara estaba en contra de la causa que ellos representan.
     Resumiendo: 14 personas mató en Sierra Maestra. 23 asesinó en Santa Clara, donde hizo descarrilar un tren blindado dos días antes de la revolución. Y luego, cuando le entregan la comandancia del Campo de Concentración de la Cabaña, son 175 personas que él mató, de manera tal que de su puño salieron 216 disparos que asesinaron a 216 personas.
     Por otro lado, al respecto de las personas que el “Che” ordenó matar, las cifras varían según los distintos autores. Autores a favor, como por ejemplo Castañeda, le atribuyen a él 700 muertes. El agente Gary Prado, que lo entrevistó cuando estuvo detenido en Bolivia, ha dicho que el “Che” le confesó que mandó a matar a 1500.

     D.R.: ¿Por qué pensás que se ha mistificado tanto en torno a la figura del “Che”?
     N.M.: Por un lado, por el fetiche de que “murió por un ideal”. Por otro lado, murió muy joven, lo cual incrementa las chances de convertirse en un mito. Otra cuestión importante es su condición de comunista, por lo que se lo disculpa de sus felonías y se lo glorifica, se lo pone en el pedestal de los comunistas inmortales, el olimpo de los revolucionarios…
     Otro elemento que no es menor, es que el “Che” Guevara era buen mozo. La cuestión de la belleza y de los mitos está muy vinculada. Tenía rasgos que gustaban. Tenemos que mencionar también la famosa foto de Korda, que ha sido multiplicada en todos lados.

     D.R.: ¿Para qué se usa la figura del “Che” Guevara hoy en día?
     N.M.: La imagen del “Che” Guevara se usa para cualquier cosa. A causa de que el mito se ha impuesto de manera importante, la imagen de Guevara es algo parecida a la lengua de los Rolling Stone. Se usa con fines capitalistas. Es una imagen “rebeldona”, más o menos marketinera, y con una estética que resulta agradable para muchos. No es más que eso: una suerte de rebeldía infantil.
     Se la usa para cualquier propósito. En una manifestación sobre los derechos de los homosexuales, los homosexuales van con la banderita del “Che”; si quiero hacer una manifestación sobre ecología, lo mismo. En EE.UU. acaba de salir un jabón en polvo que ostenta la cara de Guevara y cuyo lema es “el ‘Che’ lava más blanco”. Es una imagen que tiene “swing”, “glamur”; el marketing capitalista hizo del “Che” Guevara una suerte de logotipo comercial.
     Por su parte, los sectores ideologizados también la usan tanto porque no tienen conocimiento de quién ha sido y porque en definitiva no es mal visto. Su figura ha alcanzado semejante éxito porque la gente no sabe quién es; de lo contrario, no sería utilizada tan alegremente.

     D.R.: Para finalizar, Nicolás, y dejando de lado a los mercaderes del mito, me gustaría que tengas unas palabras especialmente dirigidas a aquellas personas bienintencionadas cuya fe en la figura de Guevara, con esta entrevista, posiblemente hayamos violentado.
     N.M.: Me parece que confiar en una figura es algo bastante superficial. Todo el mundo tiene derecho a sentir aprecio por cualquier personaje mundialmente conocido y que encarne algún ideal político, pero sería interesante que cuando alguien sostenga o defienda a determinado individuo lo conozca. Yo no vengo a opugnar a quien levante la banderita del “Che” Guevara, pero en todo caso me gustaría que sepa qué es lo que está levantando y enalteciendo, porque si no, uno se convierte en esclavo del marketing. Porque si el marketing me dice que el “Che” fue bueno y yo no tengo la menor idea de quien fue, no sé qué hizo, no sé qué ideología abrazó, no sé con qué metodología abrazó esa ideología, y… soy un poco un idiota útil, involuntariamente. Yo invito a que estudien al “Che” Guevara, a que lean a los que le cantan loas, pero también a los detractores. Entonces, uno obtiene elementos para alcanzar un juicio propio, si no, como digo, terminamos siendo esclavos del marketing.

     D.R.: A mí me llama la atención que reputados historiados han versado sobre el “Che”, aunque omitiendo monumentalmente el nivel de detalle que tu libro, “El Canalla”, nos permite apreciar.
     N.M.: Por eso es que digo que los lean, pero también lean a los que no están a favor del “Che” Guevara. Recién con los dos enfoques, será posible acceder a un juicio propio.

Notas relacionadas:

El mapa de los medios en Argentina

3 comentarios
Fuente: La Nación
(Descargar mapa para apreciar mejor. Clic con botón derecho del mouse en la imagen, clic en "Descargar Imagen" o "Guardar imagen como").


YPF: qué se hizo y qué debió hacerse

0 comentarios
Después de toda una semana de escuchar a enconados "opositores" del gobierno apoyar la "expropiación" de este último del paquete accionario de Repsol-YPF, no me queda más que sacarme el sombrero y reconocer que uno de los pocos que se mantuvo en sus cabales es el Jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri. "La expropiación nos desacredita" ha dicho, en tanto que adelantó que el PRO - el partido político que él mismo comanda - votará "en contra" del proyecto presentado por el oficialismo.
     Molesta a nuestra inteligencia los encendidos titulares que han pretendido que Macri "está en contra de que YPF sea argentina" o que su "postura va en contra de nuestra soberanía económica" (subscribo en cursiva porque dicha frase es más un antojo de la lengua antes que una realidad).

¿Qué debió hacerse y qué se hizo en torno a YPF?

     El gobierno de Cristina Kirchner, en caso de ser ciertas las acusaciones de mal desempeño de Repsol en lo que respecta a la explotación petrolífera (cosa que otros legisladores, como por ejemplo Elisa Carrió, vienen denunciando desde hace años) antes que tomar cartas en el asunto, debería replantearse qué es lo que hizo en todos estos años de gestión, en los que debiera naturalmente haber controlado y supervisado el mismo trabajo que hoy cuestiona (las recriminaciones a la empresa españolada datan de años atrás). ¿Y qué debió hacer? Sencillamente, sin incurrir en la ilegalidad que plantea la expropiación y sin lastimar tanto la performance del país en el exterior, debió haberle "retirado la concesión" de YPF a Repsol para dársela a otro grupo empresario (el cual puede ser uno creado por el mismo Estado). El hecho de no haber obrado como debiera en su debido momento y la incapacidad de explicarlo, llevó al gobierno a tomar una medida exabrupta, como tratando de ocultar su "complicidad" al respecto. ¿Qué hizo el kirchnerismo? El kichnerismo - salteando y violando todo pacto civilizado, como así mismo todo reglamento por el mismo gobierno rubricado - se apropió directamente de las susodichas acciones (generando un derrumbe catastróficos en las bolsas, por lo cual "nuestra" empresa hoy vale mucho menos). Hoy nos preguntamos... ¿quiénes son los ingenieros petrolíferos que irán a hacerse cargo de tamaña empresa? ¿Dónde está esa gente, entendida en la materia y con comprobada reputación de mercado, en cuyas manos irá a resolverse el destino de nuestras reservas naturales?
     Gerardo Marcantoni, contador público de la ciudad de Rosario a quien le falta sólo un par de materias para terminar un Master en Finanzas y Espacialización en Costos, consultado por PERIODISMO>para periodistas, ejemplificó claramente: "El gobierno cambió las reglas de juego a su antojo. ¿Quién va a querer venir a invertir a un país que de un día para otro te dice 'esto no es más tuyo, ahora es mío'?". Lo hecho por el kirchnerismo es equivalente a que el gobierno irrumpa en cualquier empresa no para resolver su déficit sino directamente para quedársela.

¿Opositores?

     Pero en toda esta historia, la nota relevante la dan los mismos "opositores" al gobierno nacional. Ricardo Alfonsín, del radicalismo, ha afirmado y reafirmado su voto a favor del oficialismo, por la “recuperación de YPF para el Estado y no para un gobierno”. Fernando "Pino" Solanas, de Proyecto Sur, fue uno de los más complacientes con la medida: “Creemos que no se puede fracasar, estamos ante algo importantísimo. Acá hay una unidad nacional que quiere que se recupere y no fracase”, argmentó. Por su parte, la más rotunda crítica del kirchnerismo y la que más denunció el manejo espurio de Repsol, Elisa Carrió, adelantó que se abstendrá de votar, aunque admitiendo que miembros de su partido votarán a favor de la expropiación de YPF. 
     ¿Cuán lejos podemos llegar con esta clase de dirigentes...? Quizás no haga falta ver más lejos de nuestras mismas narices. Parece ser, el nuestro, un país afectado por la miopía hasta los tuétanos. Mucho tiempo atrás, Napoleón Bonaparte bramaba con que "es preferible la injusticia antes que el desorden", pero los tiempos han avanzado, los médotos se han perfeccionado y por lo tanto es imposible pretender resolver una injusticia aplicando otra injusticia, lo cual - como resume Gerardo Marcantoni - "nos remite a la ley de la selva". El manifiesto apoyo de la oposición a una medida arbitraria, autoritaria e injusta por parte del gobierno nacional sienta un precedente nefasto para el futuro de nuestro país en el mediano y largo plazo.
     Suelen los medios oficialistas exhibir un video del presidente Rajoy enunciando que "su país no puede vender sus reservas petrolíferas porque eso lo convertiría en país de quinta generación". ¿Acaso el nuestro, con la expropiación, no comete el mismo pecado que tanto caracteriza a un país de la mentada categoría? En rigor, no podemos aspirar a ir más lejos, toda vez que en nuestro país se haya "legitimada" nada más y nada menos que la práctica de la expropiación, estandarte de las naciones pequeñas y subdesarrolladas. Por si no se enteraron nuestros gobernantes, somos un país de sólo 40 millones de habitantes que - justamente para no decaer en la "quinta generación" - necesitamos ofrecerles a los inversores un Estado serio, confiable y previsible. Sea buena o mala la administración española, la arremetida del gobierno es peor todavía, toda vez que a los ojos del mundo empresarial poco importarán los entremeses de la gestión de Repsol y sí tendrá plena vigencia la ceguera y la reciedumbre del gobierno argentino.

Fuentes: Infobae / Página 12 / TN
Notas relacionadas

Orgullo izquierdista

0 comentarios
El texto subscrito en la imagen de ningún modo debe considerarse como ilustrativo de toda la gran familia de izquierda, cuya ideología madre (el comunismo, a su vez hija del marxismo) ocasionó en la historia del mundo más de 100 millones de muertes. No pretendí restarle mérito a nadie; entiéndase.

Nota relacionada

DAVID REY responde a sus lectores ofendidos

0 comentarios

Ha sido fluida la catarata de críticas y denostaciones que, a raíz de mi artículo “La verdad de la marihuana”, ha inundado mi bandeja de entrada  de correo electrónico, como así mismo la de mi Facebook, y mis cuentas en Taringa y Psicofxp. Me he limitado a responder sólo los planteos que no conllevaran agravio alguno, eliminando de plano – por otro lado – todo aquel comentario que contuviera palabras injuriosas o difamatorias tanto de este mismo blog como de los lugares en donde he difundido al mismo.
     Me sorprende el nivel de virulencia con que la mayoría de la gente ha sabido responder. Y también me sorprende que prácticamente nadie se abocara a conversar sobre aspectos puntuales de mi artículo, toda vez que sólo respondo las mismas observaciones que yo mismo escucho en todos lados (“no hay que ‘castigar’ al que consume pero sí al que vende”, por ejemplo). Han sabido reprocharme que “yo pretendo imponer mi verdad”, “que no puedo hablar de la droga sin haberla consumido”, y “que si no me gusta el ‘faso’ que no lo fume y listo y que no pretenda prohibírselo a los demás”.
     Son todas, pues, consideraciones puramente emocionales. Yo no pretendo imponer mi verdad a nadie, partiendo del simple hecho de que no tengo ni la más remota idea de lo que significa “imponer una verdad”. En rigor, tengo una postura bien definida al respecto del consumo de estupefacientes, y de ahí mismo parto para formular mis observaciones. Tan “endiosada” está la droga (marihuana, sobre todo) en estos días, que justamente he bregado por el lenguaje más claro posible a fin de contrastar sin margen de malos entendidos. No me interesa escribir con el deseo de “quedar bien con Dios y con el diablo”. Entiendo, entonces, que la severidad de mis afirmaciones pueda ser observada como el hecho de pretender “imponer una verdad”, aunque no sea así bajo ningún punto de vista.
     Por otra parte, el simple hecho de vivir en democracia me da el derecho de hablar de lo que yo quiera. Pensar que no debiera ser así es plantear una involución tan sincera como mezquina. Es preciso que sepan que para hablar de la prostitución no necesito prostituirme; para opinar sobre la inseguridad en nuestro país no necesito salir a robar a nadie; para pronunciarme sobre la trata de blancas o desaparición de personas no debo salir a secuestrar a nadie; y, por ende, para tener un punto de vista al respecto del consumo de estupefacientes no es indispensable – para nada – ser un drogadicto.
     Por último, sería bueno que aspiremos a un nivel más complejo y exhaustivo a la hora de sentarnos a conversar sobre un aspecto tan controversial como lo es el consumo de droga y sus consecuencias de pronunciarse su despenalización. La vida suele plantear disyuntivas un tanto más complicadas que las que comúnmente ofrecen las redes sociales en general, por lo cual remitirnos a si “me gusta” o “no me gusta” la droga propone un debate pobre e insubstancial. De ningún modo intento yo, por tanto, “prohibirle” nada a nadie, de la misma forma en que a mí nadie puede prohibirme pensar y escribir lo que yo quiera como asimismo aspirar a la construcción de un mundo mejor y dirigir mis esfuerzos en pos de ello.
     Sin embargo, más allá de lo dicho, es posible percibir en toda esta historia un trasfondo triste y preocupante: el gran nivel de violencia que es capaz de ocasionar una simple discusión sobre la droga. Si nosotros, que somos unos “pinches”, reaccionamos con tanta violencia por el simple hecho de que alguien piense distinto, ¿qué otra cosa podemos esperar que suceda en los niveles jerárquicos de la droga y el narcotráfico más que violencia a gran escala? Es dable pensar que somos el reflejo de lo peor que sucede en nuestro país en los niveles más comprometidos con la droga, donde el poder de respuesta hacia aquel que “piensa distinto” es muy superior al del aquél que me escribe sólo y exclusivamente para insultarme.
     En rigor, ahora pienso que con la despenalización del uso de estupefacientes… se cometería el grave y grosero error de legitimar una conducta violenta, intolerante y aborrecible en los argentinos. En conclusión… ya tendremos tiempo de arrepentirnos de ser como somos, aunque lamentablemente cuando ya sea muy tarde.

Nota relacionada:

¡Bienvenidos a "Periodismo> para periodistas"!

0 comentarios

Estimados lectores:

Quiero por este medio aprovechar para invitarlos a que conozcan y frecuenten mi blog,
"PERIODISMO> para periodistas".

En mi blog se discute de distintos temas, es posible comentar en el mismo, además que siempre son bienvenidas las consideraciones o sugerencias que el visitante tenga para realizar.


En tiempos de predominante ideologización,
"PERIODISMO> para periodistas" pretende rigurosamente una "desideologización" constante, por lo cual se ha recurrido a voces y trabajos autorizados que, con respaldo documental, invitan tanto a la reflexión como asimismo a la renovación u oxigenación de nuestras posturas ante la vida. Lo importante no es cambiar la forma de pensar de nadie, sino precisamente brindar fundamento exhaustivo para que el ejercicio del pensamiento posea asideros firmes y confiables.

"PERIODISMO> para periodistas" NO es un blog exclusivo para "periodistas" como podría sugerir el nombre, ya que infelizmente la actualidad periodística no es referencia de un trabajo fiable, serio y altruista, sino más bien de todo lo contrario. Considero que toda aquella persona que reniega de adoptar "medias verdades" como asimismo de pertenecer a una masa ciudadana neutra y dominada, tiene en su sangre la fuerza y el valor necesarios que definen tanto a un hombre de bien como asimismo a un periodista en potencia. Para esta misma persona están exclusivamente dirigido todos mis esfuerzos.

Será un - muy necesario - honor contar con ustedes.


Cordialmente,

DAVID REY

P.D.: pueden seguirme en Facebook tanto en mi perfil como en mi página.



Las mejores frases de Albert Einstein

0 comentarios
Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.
 
Lo importante es no dejar de hacerse preguntas.
 
¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.
 
Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera.
 
Lo más incomprensible del mundo es que sea comprensible.
 
Los grandes espíritus siempre han encontrado una violenta oposición de parte de mentes mediocres.
 
Hay dos maneras de vivir la vida: una como si nada fuera un milagro, la otra es como si todo fuera un milagro.
Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro.
 
El nacionalismo es una enfermedad infantil. Es el sarampión de la humanidad.
 
La religión sin la ciencia estaría ciega, y la ciencia sin la religión estaría coja también.
 
En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento. 

El mundo no está en peligro por las malas personas sino por aquellas que permiten la maldad.
 
No entiendes realmente algo a menos que seas capaz de explicarselo a tu abuela.
 
No sé con qué armas se luchara en la tercera Guerra Mundial, pero sí sé con cuáles lo harán en la cuarta Guerra Mundial: palos y mazas.


Notas relacionadas

YPF, Repsol y las Malvinas

1 comentarios
A esta altura (amoldándonos ya a lo que no podemos cambiar), lo único que podría ser de consuelo es la seguridad de saber que La Cámpora no tendrá nada que ver con la futura gestión de YPF. Luego, que sea estatal o extranjera la administración de la empresa, se puede discutir en sus respectivos órdenes.

Yo, particularmente, desearía que YPF sea administrada, más que por el Estado Nacional, por empresarios argentinos... pero, amigos, a los empresarios argentinos les tengo tanta Fe como al mismo gobierno. Con sólo decir que gracias a los "nuestros" es que aprendí el singular significado de "prebenda".

Es cierto (seamos honestos) lo que dijo Cristina: "Somos de los pocos países en el mundo cuyos recursos naturales permanecen en manos extranjeras" (¿Acaso a quién pertenecen las riquezas petrolíferas de EE.UU., las de Brasil, Irán, Arabia Saudita o Venezuela?).

Por otro lado, me parece dable deslizar que la impasibilidad o tibieza del gobierno de Rajoy en torno a nuestro reclamo por Malvinas, concluyó en la "violenta manera" con que Repsol pasara a ser sólo parte de nuestra historia (justifica el desplante de nuestro gobierno). De la Madre Patria no podemos esperar menos que un poco de respaldo al respecto. Si invertís en mi país, y si del mismo obtenés ganancias... amigo... muchas gracias por invertir, aunque no es por nada, pero pronunciate a nuestro favor en torno a nuestra disputa por la soberanía de las islas porque lo menos que podemos hacer es sacarte a las patadas. (Si Repsol fuera argentina, y nuestro país permanece "mudo" en torno al reclamo español de Gibraltar, asumo como entendible que no haya mucha educación para mostrarnos la puerta de salida).

El gobierno de Mariano Rajoy tuvo muy poca cintura política (lo que aquí conocemos como "viveza" quizás) en su trato con el gobierno de Cristina. Si España se hubiera manifestado abiertamente a favor de que las Malvinas sean argentinas, ¿habría coraje para infringirle luego tamaño daño a la economía ibérica?

Sólo los resultados futuros en lo que concierne a los números reales que arroje YPF darán la pauta sobre lo acertado o no de la expropiación o "recuperación" del paquete accionario. Pero... honestamente... considerando la cercanía de La Cámpora al gobierno, la verdad que algunas cositas pueden irse vaticinando.

Desde ya, tenemos algo muy en contra: no será posible curar la gran herida infringida al gobierno español, además de que - en consecuencia - nos hemos ganado un enemigo, aunque blando, que hará todo lo posible por defender sus intereses frente a la prepotencia argentina.

Deberá ser prioridad del gobierno argentino, ante las "represalias" que prometen España y la Unión Europea, mantener las fuentes de trabajo, garantizar el suministro de combustibles, hacer efectiva la coparticipación con las provincias, multiplicar las inversiones, controlar con absoluta transparencia las regalías, potenciar las exploraciones y - para que todo esto mismo pueda llevarse a cabo, justamente - mantener bien lejos a la gente de La Cámpora, cuya experiencia con Aerolíneas ha sido desastroza. Debemos sumarle a esta difícil lista el más significativo de los ítems: recuperar la confianza de los inversionistas extranjeros, lo que se resume en bregar por la seguridad jurídica que la expropiación de YPF tiró a la basura.

En fin, ¿tendrá espaldas el gobierno nacional para soportar el peso de tantas responsabilidades? ¿Dónde está la gente con "idea"? ¿Ha dado muestras de "capacidad de gestión" al respecto?

Es fácil, por cierto, DESEAR que todo marche bien (como argentino); pero es difícil CREER que así será.

Fuente: El Malvinese

Declaraciones del Pte. colombiano en la Cumbre

0 comentarios

Tal como temía, en la mentada Cumbre de las Américas - única vez en el año en que América latina tiene la oportunidad de negociar con EE.UU - algunos presidentes latinoamericanos siguen con ganas de perder el tiempo en torno al deprimente folclore cubano (país que apuntó a EE.UU. con misiles soviéticos y donde hace más de 50 años que la gente no vota para elegir a sus gobernantes).

Pero en esta ocasión, a riesgo de tergiversar - sin mala intención, empero - las palabras del presidente colombiano (ahora devenido en humanista), le vamos a dar un poco la razón.

Ir a Página Principal

Las verdades de Juan Pablo II

0 comentarios
La peor prisión es un corazón cerrado.

En realidad, todas las cosas, todos los acontecimientos, para quien sabe leerlos con profundidad, encierran un mensaje que, en definitiva, remite a Dios.

La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción. Desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida.

Que nadie se haga ilusiones de que la simple ausencia de guerra, aun siendo tan deseada, sea sinónimo de una paz verdadera. No hay verdadera paz sino viene acompañada de equidad , verdad, justicia, y solidaridad.

La violencia jamás resuelve los conflictos, ni siquiera disminuye sus consecuencias dramáticas.

Por eso América: si quieres la paz, trabaja por la justicia. Si quieres la justicia defiende la vida. Si quieres la vida, abraza la verdad, la verdad revelada por Dios.

La familia es base de la sociedad y el lugar donde las personas aprenden por vez primera los valores que les guían durante toda su vida.

Si nos alejamos de Dios, ¿quién nos garantiza que un día un poder humano no reivindique de nuevo el derecho a decidir qué vida humana vale y cuál no vale?

Pronunciando las palabras del Padrenuestro, Jesús creó un modelo de oración concreto y al mismo tiempo universal. De hecho, todo lo que se puede y se debe decir al Padre, está encerrado en las siete peticiones que todos sabemos de memoria. Hay en ellas, una sencillez tal, que hasta un niño las aprende, pero al mismo una profundidad tal, que se puede pasar una vida entera en meditar su sentido.

La espiral de la violencia sólo la frena el milagro del perdón.

La guerra es siempre una derrota de la humanidad.

Cuando el cristianismo se convierte en instrumento del nacionalismo, queda herido en su corazón y se convierte en estéril.

La democracia necesita de la virtud, si no quiere ir contra todo lo que pretende defender y estimular.

Los medios de comunicación han acostumbrado a ciertos sectores sociales a escuchar lo que «halaga los oídos».

El terrorismo nace del odio, se basa en el desprecio de la vida del hombre y es un auténtico crimen contra la humanidad.
La verdad y la solidaridad son dos elementos claves que permiten a los profesionales de los medios de comunicación convertirse en promotores de la paz.

Los padres deberían hacer crecer a sus hijos en un estilo de vida sencillo y austero, enseñándoles que el hombre vale más por lo que es que por lo que tiene.

No se construye una sociedad justa sobre las injusticia. No se construye una sociedad que merezca el título de humana, dejando de respetar al otro, y peor todavía, negándole a los seres las libertades más fundamentales.

El trabajo más importante no es el de la transformación del mundo, sino el de la transformación de nosotros mismos.


Notas relacionadas:

Lo más visto en la semana